Es la pregunta número uno de cualquier amante de las plantas. La buena noticia: el amarilleo casi nunca es una sentencia de muerte, sino un mensaje. Aquí están las 7 causas reales y cómo arreglar cada una.

El color verde de las hojas viene de la clorofila, el pigmento con el que la planta hace la fotosíntesis. Cuando una hoja amarillea (un proceso que los botánicos llaman clorosis), lo que ocurre es que la planta está perdiendo o dejando de producir clorofila en ese tejido. Eso puede deberse a que el ambiente no le conviene, a que le falta un nutriente concreto, o simplemente a que esa hoja es vieja y la planta la está jubilando para reciclar sus recursos.
Por eso no existe "una" solución universal: hay que identificar la causa. La mayoría de los casos de plantas de interior se reducen a siete, y casi todos son fáciles de corregir si actúas a tiempo.
El sobrerriego es, con diferencia, el motivo más frecuente de hojas amarillas en plantas de interior. Cuando el sustrato está siempre encharcado, las raíces no respiran, se asfixian y empiezan a pudrirse, así que dejan de absorber agua y nutrientes. El resultado, paradójico, es una planta que parece "sedienta" pero en realidad se está ahogando. Suele empezar por las hojas de abajo, que se ponen amarillas, blandas y caídas.
Solución: deja de regar y comprueba la humedad metiendo el dedo 2-3 cm en la tierra. Riega solo cuando esa capa esté seca. Asegúrate de que la maceta tiene agujeros de drenaje y vacía siempre el plato. Si la tierra huele a podrido, saca la planta, retira las raíces negras y blandas, y replántala en sustrato nuevo.
El extremo contrario también amarillea. Si el cepellón se seca por completo, las hojas se vuelven amarillas y crujientes, con bordes secos, antes de caer. Es típico cuando nos vamos de vacaciones o cuando una planta tiene la maceta demasiado pequeña.
Solución: riega a fondo hasta que salga agua por el drenaje y, si la tierra estaba muy seca y se ha despegado de la maceta, sumerge el tiesto en un barreño 15 minutos para que el cepellón se rehidrate del todo.
Poca luz hace que la planta no pueda mantener todas sus hojas y sacrifique las más bajas, que amarillean y caen. Demasiada luz directa, en cambio, quema y decolora las hojas, dejándolas amarillas o blanquecinas en las zonas expuestas al sol.
Solución: mueve la planta a un sitio con luz brillante indirecta, que es lo que prefieren la mayoría de las plantas de interior. Si vives en una casa oscura, elige especies tolerantes; tenemos una lista de plantas de interior de poca luz.
Cuando a una planta le falta un mineral, lo manifiesta amarilleando, y el patrón revela cuál falta:
Solución: abona en primavera y verano con un fertilizante para plantas de interior siguiendo la dosis del envase. Para la clorosis férrica, usa quelato de hierro y riega con agua menos calcárea (de lluvia o filtrada).
Las plantas tropicales de interior odian el frío. Una corriente de la ventana en invierno, la cercanía a un aire acondicionado o un cambio brusco de temperatura puede hacer que las hojas amarilleen y caigan de golpe.
Solución: aleja la planta de ventanas frías, puertas y aparatos de aire. La mayoría están cómodas entre 18 y 24 °C.
Araña roja, cochinilla y mosca blanca chupan la savia y dejan las hojas amarillas con puntitos o moteadas. Mira el envés de las hojas: si ves telarañas finas, bolitas algodonosas o insectos diminutos, tienes plaga.
Solución: limpia las hojas con un paño húmedo, aplica jabón potásico o aceite de neem cada pocos días, y aísla la planta de las demás hasta controlarla.
Si solo amarillea alguna hoja vieja de la base de vez en cuando, mientras el resto de la planta está sana y sacando brotes nuevos, no pasa nada: es el ciclo normal. La planta jubila hojas viejas para invertir en las nuevas.
| Qué observas | Causa probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Hojas de abajo amarillas y blandas, tierra húmeda | Exceso de riego | Dejar secar, mejorar drenaje, revisar raíces |
| Hojas amarillas y crujientes, tierra seca y dura | Falta de riego | Regar a fondo, sumergir el cepellón |
| Hojas bajas que amarillean y caen, sitio oscuro | Poca luz | Mover a luz brillante indirecta |
| Zonas amarillas o blancas en la cara al sol | Exceso de sol directo | Apartar del sol del mediodía |
| Hojas nuevas amarillas con nervios verdes | Falta de hierro (clorosis) | Quelato de hierro + agua sin cal |
| Hojas amarillas con puntitos, telarañas o bichos | Plaga | Jabón potásico / neem, aislar |
| Una hoja vieja de abajo de vez en cuando | Envejecimiento normal | Retirar la hoja, no preocuparse |
Cuadro orientativo basado en guías de fisiología vegetal y cuidado de plantas de interior. Ante una planta muy deteriorada, consulta en tu vivero de confianza.
La mejor cura es no llegar a ella. Tres hábitos evitan la mayoría de los casos:
Quelato de hierro → Medidor de humedad → Jabón potásico →
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No. Una hoja que ya ha perdido la clorofila no recupera el verde aunque corrijas la causa. Lo que sí consigues al solucionar el problema es que las hojas nuevas salgan sanas. Las hojas amarillas viejas puedes retirarlas con tijeras limpias.
Si la hoja está más de la mitad amarilla o marrón, sí: córtala por la base con tijeras desinfectadas, porque la planta gasta energía intentando mantenerla. Si solo tiene un borde amarillo, puedes dejarla hasta que se seque del todo.
El amarilleo de las hojas más viejas y bajas suele indicar exceso de riego o falta de nitrógeno. Si es solo una hoja vieja de vez en cuando mientras la planta crece, es envejecimiento natural y no debes preocuparte.
Depende de la causa. Tras corregir el riego, la planta deja de generar hojas amarillas en 1-2 semanas. Las carencias de nutrientes se notan en las hojas nuevas en 2-4 semanas. Los ajustes de luz y temperatura dan resultado más rápido.